Innovación según Aldo Villagarcía

Innovación según Aldo Villagarcía

En la actualidad el término innovación se escucha con mayor frecuencia y con más fuerza que años atrás. La velocidad de los avances tecnológicos, el cambio de paradigmas empresariales, la información disponible y el acceso a ella han sido catalizadores para que la innovación encuentre un espacio apropiado para su desarrollo, amplificación y difusión al interior de las organizaciones.

Si antes la innovación era un concepto aplicado por algunas grandes empresas con departamentos o unidades de investigación (I+D), hoy las empresas, desde las pequeñas (empezando por las startups) hasta las más grandes en sectores industriales tradicionales, están planificando algún tipo de innovación, o al menos es lo que deberían estar haciendo.  Muchos utilizan el término, creyendo que están innovando cuando en realidad no lo hacen. Otros empiezan ejecutando los primeros pasos hacia la innovación, pero luego la dejan de aplicar por múltiples motivos o porque no se le da el seguimiento necesario.

La innovación significa hacer las cosas de manera diferente, implica cubrir necesidades o resolver problemas existentes, con soluciones diferentes y más eficientes. De manera implícita esto genera un diferenciador en el mercado en el que se compite. Existen empresas que copian o mejoran el diseño de sus competidores, creyendo que innovan cuando no es así. Innovar es hacer algo que no se haya hecho antes, y si se aplica en conjunto con modelos de negocios nuevos, puede llegar a ser un punto de partida muy interesante para crear un océano azul en industrias existentes.

Tenemos ejemplos tangibles como Uber y AirBnB, quienes se aventuraron a innovar en industrias con muchas empresas de muchos años en el mercado. Más aún, en la actualidad Uber sigue apostando a la innovación de los vehículos de manejo automático, debido a que empresas como Google, que no se encuentran en la misma industria, están jugando un papel disruptor con esta tecnología. Si Uber no innova, podría quedar fuera del mercado en muy pocos años.

En otras palabras, ignorar las señales que nos da el entorno externo a nuestras organizaciones puede llegar a ser la crónica de una muerte anunciada, tal como les sucedió a Kodak, Blackberry y Nokia. Si esperamos a que el entorno externo nos condicione a generar innovación, es posible que sea una acción post-mortem, en la que posiblemente nuevos competidores ya se encuentren posicionados y sea muy tarde para recuperar el terreno perdido.

La innovación es una manera de generar mayor valor en las empresas. El fin de toda empresa es generar rentabilidad, ya sea aumentando las ventas o reduciendo costos a través del aumento en la productividad. La innovación en ese sentido puede aplicarse para generar nuevos productos o crear nuevas formas de hacer las cosas para ser más eficientes, generando disrupción en el mercado.

Aplicar la innovación como algo permanente implica que el nivel de involucramiento gerencial es vital. Se trata de pasar de un modelo de I+D a un modelo de I+D+i, teniendo a la innovación como un parámetro continuo y permanente. La pauta de innovar debe darse desde el nivel más alto de la organización, o intentar aplicarla estará destinada al fracaso o al olvido en el mejor de los casos.

Puede haber mucho más debate en torno a lo que significa adoptar la innovación en una organización, pero lo cierto es que el mundo se mueve mucho más rápido que años atrás, y seguirá aumentando su velocidad en los años por venir. Como organización es mejor moverse rápido que ser grande. Debemos adoptar a la innovación como el motor que permita superar grandes retos que se traducen en ser rápidos, mantenerse delante de la competencia y ser más rentables. Si uno no genera disrupción en la industria, alguien más lo hará.

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